viernes, 21 de junio de 2013

EL SAN NUESTRO DE CADA DÍA





JUAN FISHER Y TOMÁS MORO
MÁRTIRES
(1478-1534 Y 1456-1534)
22 JUNIO


Llevaron los dos una vida muy distinta. Juan era obispo de Rochester, y Tomás, canciller del Estado. Uno era sacerdote, el otro estaba casado. Pero los dos se juntaron en el cadalso de la muerte, cuando aquel “animal” que se llamaba Enrique VIII de Inglaterra se los cargó a ambos cortándoles el cuello.

Juan había sido preceptor del rey, confesor de su madre Margarita, canciller de la Universidad de Cambridge, famoso por su santidad, sabiduría y doctrina. Cuando Lutero publicó la “Cautividad de Babilonia”, Juan le contestó con su libro “Defensa de los siete sacramentos”. Y por eso lo metieron en la cárcel. El papa le hizo cardenal, pero el rey contestó que “ya podía mandar todos los capelos que quisiese, porque no le iban a quedar cabezas donde ponerlos”. Con un hacha le cortaron la cabeza.

Tomás era un hombre de Estado. Cuando el rey empezó a amañar su matrimonio con Ana Bolena, Tomás empezó a vislumbrar que le iban a ir mal las cosas. Enrique VIII mandó jurar la conformidad con su nuevo proyecto. Pero Tomás Moro se negó a hacerlo. Entró preso en la Torre de Londres, y desde su ventana vio a Juan camino del martirio. A los pocos días le tocó a él. Al pie del cadalso se detuvo unos instantes para orar, subió la escalerilla, le dio una moneda de oro al verdugo y le presentó el cuello. Os recomiendo que veáis la película de su vida “Un hombre para la eternidad”.


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